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Ironman de Lanzarote 2014: el final de un camino, que no del viaje, by Manu.
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| Nuestro éxito, dedicado a nuestros compañeros de SBR Open Team! ¡¡¡ Gracias E Q U I P O !!! |
Hace cerca de un año que la
aventura de un sueño se ponía en marcha. Después de algunas aventuras más
pequeñas, tocaba dar el salto al vacío y pelear por lo que a veces, parece
inalcanzable.
Tras una cena de equipo, se forjó
una aventura en una isla, donde la naturaleza dejó su sello de calidad. Lanzarote
fue el destino; Alberto, Ciscu, Dani, David y un servidor, los valientes; el
Sensei Blanchart, el ejemplo a seguir; y el sueño, un Ironman.
Tras la inscripción en junio, ya
no hay vuelta atrás. Somos de palabra y los miedos, no son buenos aliados.
Nuestro camino a lo desconocido te hace pensar en más de una vez, en donde te
has metido. Tres de nosotros lo desconocemos. El Sensei será nuestro guía y en
él, depositamos toda nuestra confianza y sabemos, que llegado el momento,
estaremos preparados para volar.
Los meses empiezan a pasar. Tras
el verano y los días largos de entreno, llegan los fríos y difíciles días del
invierno, donde entrenar es un esfuerzo diario. Las caras lo dicen todo en más
de un entreno. Esto no será fácil. Pero, ¿alguien lo dudaba?
Te despiertas una mañana y te das
cuenta que estás haciendo la maleta, apurado con las compras de comida o
material de última hora, con los nervios que afloran por momentos o los
mensajes de amigos, familia o compañeros de equipo, que te invaden el teléfono
deseándote lo mejor.
En esa misma mañana que te has
despertado, te ves en el aeropuerto. Un maletón te acompaña. Y miras a tu
alrededor y no eres el único. Hay más locos o locas como tú. Estos tampoco se
van al Caribe en busca de una hamaca blanca en las orillas de un mar turquesa.
Se van como tú, a una isla donde los volcanes esculpieron un paisaje lunar
serpenteado por carreteras sinuosas, donde el viento te canta al oído sin
cesar.
Se abren las puertas del avión y
el interior se inunda de olores. De olor a mar, a calor, a competición. En fila
salimos por aquel pasillo. Recogemos nuestro equipaje de gladiador y nos vamos
camino al hotel.
El paisaje lunar se abre ante
nuestros ojos. Escuchamos el viento soplar. Las palmeras se balancean y las
banderas, tiesas en los mástiles cual gravedad cero. Estamos en el campo de
batalla.
Los vehículos que nos fueron a
recoger al aeropuerto, se detienen. Estamos delante de Sands Beach Resort, en
Costa Teguise. Un lugar espectacular para centrarse y prepararnos en lo que nos
espera.
Tras instalarnos, abrimos las
maletas y preparamos nuestras monturas. El neopreno a punto, las bicicletas
están perfectas y las zapatillas de correr, también. Es media tarde. Es hora de
poner la máquina a punto en la piscina. No hay descanso. Allí nos encontramos
con el Maestro, que había viajado el día anterior.
Es momento de reponer fuerzas y
saborear los momentos que estamos viviendo. Y qué mejor manera, que una cena con
la familia deportiva. Compañeros de equipo y familiares que te han visto sufrir
el día a día por estar allí.
La noche ha caído en Costa
Teguise. Es hora de descansar.
Es 15 de mayo. Madrugamos. Los
planes para hoy eran sencillos. Por la mañana, una vuelta al circuito de
natación y 50-60 kms de bike, en los que pasaremos por Mirador de Haría, una
parte del recorrido ciclista. Nos dimos cuenta de lo que nos va a esperar en
carrera.
Recuperamos fuerzas con la comida
y nos fuimos para La Santa. Decidimos pasar a recoger los dorsales. Llegar a La
Santa, fue todo un espectáculo. Primero, por esos parajes lunares por los que
atraviesan las carreteras y lo segundo, por el viaje. El interior del taxi era
un orgasmo de risas y de ambientazo de equipo. Fran, nuestro taxista, nos
brindó un viaje de ida y vuelta a La Santa, de lo más divertido. No queda otra
que agradecerte tu buen humor y la paciencia por aguantar nuestras bromas
durante el viaje.
En La Santa, olía a competición. Nos
adentramos en una sala en la que el “merchandaising” Ironman lo invadía todo. En una pantalla
enorme, videos de ediciones anteriores ambientaban la recogida de dorsales,
mochila y demás material de acreditaciones. Los nervios y la piel de gallina afloraban.
Creo que ha sido el momento en el que nos dimos cuenta dónde nos habíamos
metido.
De regreso al hotel, cena y de
nuevo a nuestros apartamentos.
Amanece el día 16. Los nervios
hacen que quedar a descansar en la cama, sea misión imposible. Después del
desayuno, preparamos todo el material de carrera. Llevamos las bicicletas para
el transfer y sobre las 11:30, fuimos a activar el cuerpo con una pequeña
carrera de 25’ por los alrededores de Sands Beach. Apetecía soltar piernas, o
lo que es lo mismo, quitarse nervios de encima.
Con todo listo, tomamos
nuevamente otro taxi y nos fuimos a Puerto del Carmen para comer por allí.
Sobre las 15:30, entramos a boxes con todo el material. Como en cada carrera,
estos momentos son un poco de caos y tensión por dejarlo todo en el orden
correcto y sin que se quede nada. Al que, por mucha experiencia que vas
sumando, siempre se te viene a la cabeza el “y si….”.
Tan pronto todo estuvo en su
sitio, era momento de regresar al hotel, cenar pronto y descansar. ¿Descansar?
¿Dormir?
Sobre las 21 horas, estábamos
acostados. Por las cabezas creo que pasaron tantas cosas en esos momentos que
es imposible poder acordarse de todo. Lo cierto es que suena el despertador a
las 4 de la madrugada. El día 17 ha empezado, aunque todavía no ha amanecido. Hoy
le ganamos al sol.
Desayunamos como de costumbre.
Unos huevos fritos, beicon, un poco de chistorra y unos trozos de tortilla.
¡Ah, no! Eso es lo que desayunaban los que estaban de vacaciones. Nuestro
desayuno, fue rico en hidratos y en mucho cariño por parte de los acompañantes,
como cada día. Las tímidas risas asomaban en nuestra cara de pánico y las
sensaciones de no estar preparados, invadían nuestras cabezas. Como si un tren
nos pasara por encima. La tensión y los nervios acumulados, están aflorando.
A las 5:30 estamos entrando en
boxes. El caos y las prisas se apiadan de todos los participantes. Los minutos
van que se las pelan y no hay un momento de descanso ni sosiego. El reloj marca
las 6:30. Son momentos de tirarse al agua y dar las primeras brazadas para
entrar en calor. En un momento, los 5 aventureros nos vemos en el pasillo de
salida juntando nuestras manos y lanzando al viento nuestro grito de rabia.
Última foto de nuestros suporters, últimas miradas, últimos deseos de buena
suerte…..
Suena la bocina. El río de
neoprenos invade la playa y los primeros metros de este océano Atlántico. Un
escalofrío invade nuestros cuerpos y empezamos a sentirnos vivos. Creo que las
lágrimas afloran de felicidad, pese a lo que nos espera por delante. Ha llegado
el día de disfrutar de esta gran carrera, de esta gran aventura y dar lo mejor
de uno mismo. El sufrir, ha quedado para los días largos de entrenos. Hoy es
día para ser feliz haciendo lo que nos gusta.
Poco a poco los entrenos pasados
nos ponen en nuestros lugares. Más de dos mil personas buscando su hueco
provoca que, en alguna ocasión, alguno demos o recibamos algún golpe
involuntario. En poco más de una hora (1:04), el momento de hacer el pez ha
terminado. Vamos a dar un paseo por las carreteras de Lanzarote…
Subidos a las bicicletas,
comenzamos el largo viaje que realizaremos por toda la isla. Comer, beber y
cabeza, son las 3 palabras que hay que repetirse continuamente. Serán las 3
claves que harán que volvamos con buen cuerpo para correr.
El recorrido ciclista de este
Ironman, es uno de los más exigentes de cuantos existen. El viento constante
que azota la isla, es el enemigo número uno. Y el segundo, el perfil montañoso
de la isla que, lejos de tener grandes desniveles, es un continuo subir y
bajar, acumulando más de 2500m de desnivel positivo. Pero todo eso, no es
significado de sufrir. El que como yo, haya tenido a bien levantar la cabeza
del manillar y mirar a su alrededor a medida que pedaleaba, disfrutará como
pocas veces podrá hacerlo subido a una bicicleta en plena carrera. 180km de
puro espectáculo volcánico, donde la naturaleza salvaje ha dejado huella.
Adentrarse en el PN de Timanfaya es como aterrizar en la luna. O pasar por el
mirador del Río, como llegar al fin del mundo conocido. Han sido seis horas y
doce minutos de pura satisfacción. Donde los sentidos vuelan y las ganas de
gritar surgen en cada minuto. Decir que ha sido fácil, sería mentir. Pero que
sufrir regalando esto a los ojos, es brutal.
Cuando me bajé de la bici mis piernas
estaban serenas (aunque más mi cabeza). A partir de ahora, comenzaba la lucha
del querer y no poder. Llegaba mi hora de sufrir la maratón, sin más aliciente
que el apurar el kilómetro en el que empezaría a caminar, empezaba mi lucha. Si
hasta ahora había sido un regalo a los sentidos llegar a este punto, a partir
de ahora todo cambiaría.
Llegaba a esta carrera sin
entrenos de correr en los últimos dos meses y medio. Desde enero, una lesión
que todavía no está clara, hizo que poco a poco las esperanzas de poder ser
Finisher se fueran esfumando de mi cabeza. Hasta tal punto, que hacer el viaje
y participar en la carrera quedaba descartado. Fueron tantas cosas las que se
han ido quedando atrás en este año de preparación, que las fuerzas mentales
llegaron a agotarse. Tocar fondo.
La familia, amigos, compañeros de
trabajo y como no, los compañeros de equipo, son los que han estado ahí para
levantarme. Rodearse de las mejores personas que te llenen las reservas de
optimismo y de autoestima, es un lujo que yo he tenido.
Diré que pude correr hasta el km
25 a un ritmo lo suficientemente digno de sentirme orgulloso de mi mismo. Y con
esa misma dignidad, echar a caminar durante doce km seguidos a base de coraje,
porque era el momento de compensar a todos aquellos que me habían ayudado a
levantar el vuelo, a creer en mí, regalándoles mi esfuerzo hasta el final. Coraje,
que me llevó a correr los últimos 5 km sin descanso por todos ellos y por mí.
También me lo merecía. Y esfuerzo, que me hizo cruzar la meta vacío de
emociones. Ni un mínimo pensamiento.
Pero lo había conseguido. No como
me hubiera gustado, pero lo había conseguido. Casi 5 horas de constante lucha
entre cuerpo y mente, han valido mucho mucho la pena. Ver las caras de
felicidad de todos los que habíamos formado esta expedición, era otro regalo
que solo fue posible observar tras cruzar la meta. Creo, que muchos de ellos
creían más que yo que lo conseguiría. Y yo sé, que solo gracias a todos los que
me apoyaron en los momentos duros, tuve la fuerza necesaria para conseguirlo.
¿Y ahora qué?
Cuando empiezas a ser consciente
de lo que acabas de lograr, te das cuenta de que todo parece un sueño. Un sueño
en el que has llegado al final de un camino que se acabó. Pero, ¿de verdad
quiero que se acabe? No, no quiero que se acabe. Detrás de ese sueño habrá
otro. Y otro…. Habrá tantos sueños como veces que quede dormido.
Si un día dejamos de soñar, ¿con
qué nos quedamos?
Agradecimientos:
Al mi equipo SBR Open Team, por
permitir que sueños como este se cumplan.
A Alberto (Eva y Laia), David
(Mónica), Ciscu (Cristina), Dani y Anna por los 5 días espectaculares que
tuvimos allí.
A Miquel Blanchart, por ejercer
de anfitrión en una isla que domina a la perfección. Por poner en nuestras
piernas y brazos el suficiente trabajo para poder cumplir sueños. Y por darme
tantos empujones morales estos últimos meses. Eres el mejor entrenador que se
puede tener.
Al resto de compis de equipo, que
hacéis felices y alegres los entrenos durante todo el año, y por trasmitirme la
suficiente energía positiva para estar tan a gusto en este equipo.
A todos los amigos que de una u
otra manera me han apoyado y animado en mis sueños.
Y por último, a mi familia. Pero
por encima de todo, a mi madre. En mi dorsal iba tu nombre. Luchadora y ejemplo
de sacrificio diario por darnos tu mejor cara hasta cuando tus fuerzas
flaquean. Os quiero mucho a todos.
Challenge Calella by Javier
Ahora que ya doy por finalizada la temporada después de rendir visita a la moreneta, os explicaré como fue la experiencia de competir en un triatlón distancia ironman.
Todo empezó hace dos años, cuando fui a ver una "carrera" que pasaba por la N2 y alguien que no me debía conocer mucho, me dijo "tu no eres capaz de hacer esto", pues bien, al día siguiente estaba mirando en internet de que iba esto, apuntándome a piscina y yendo a SBR a apuntarme a la Half.
A partir de ese momento, varias duatlones, alguna triatlon sprint, dos half y una olímpica, y muchos meses de entreno, algunos con los compañeros y otros (muchos) en solitario hasta llegar al 6 de Octubre de 2013.
Vale, por fin ha llegado el gran día, me pongo el reloj a una hora indecente, me despierto como un cohete y después de cargar el coche con todos los trastos, pongo rumbo a Calella.
Una vez allí, me encuentro en el parking con Alberto, nos saludamos, cogemos las bolsas y nos dirigimos a la carpa para prepararnos.
Cuando llego, lo primero es ir a ver a la Trini, comprobar todo el material, coger el neopreno y para la salida que está a mas de un kilometro.
Ahora si que nos encontramos por fin con los compañeros del equipo que dan ánimos y ayudan a pasar los nervios.
Entonces decido ir a dar unas brazadas, ver la salida de los pros y cuando me quiero dar cuenta ya estoy en la cámara de llamadas, veo al sensei que me da ánimos y los últimos consejos, y esto es lo último que escucho, a partir de ese momento me concentro como si fuese un pro y empiezo a visualizar todo lo que tengo que hacer.
Bocina y al agua, salgo tranquilo, por un lateral y en las últimas filas, quiero nadar lo más tranquilo posible y sin golpes, enseguida la primera boya, se me hace muy corto y voy con la sensación de ir cómodo, giramos en dirección Barcelona y no veo la siguiente boya, habrá que tomárselo con calma me digo y entonces veo una medusa, me acelero un poco y dejo de mirar, así que cuando meto la cabeza cierro los ojos y ojos que no ven...
pasamos por las siguientes dos boyas que marcan mas o menos 1000 mts y nos dirigimos en dirección Girona hasta la penúltima, cuando llevo nadados como 3000 mts se me pone un tio con un kayak al lado y dice, vais justitos con el corte, ¿como?
si que voy lento, pienso en apretar y entonces recuerdo que no se nadar más rápido, que es lo que hay.
Tras hora y media nadando, salgo bastante bien del agua y me dirijo a la primera transición, me cambio y salgo a por la Trini, al llegar al punto de subir a la bici, viene el subidón al ver a todos los amigos animando y también los nervios, no se que pasa pero no soy capaz de subirme a la bici, entonces oigo a Miquel que me dice: para, tranquilo, no hay prisa, le hago caso y consigo montarme,
Me pongo a rodar por la carretera y voy pasando pueblos a buen ritmo y sin sintomas de cansancio, con calma, podría apretar un poco más, pero mejor reservar.
Al pasar por Vilassar, veo a mi madre y mi hermano, que ilu, y a la vuelta también a mi hermana animandome ¿como me habrán conocido?
Lo más espectacular, sin duda es llegar a la rotonda de Calella, llena de gente animando, cuando oyes tu nombre pone los pelos de punta.
Poco a poco, llego a la última vuelta y empieza el calvario, al llegar a Sant Pol me pilla una tormenta tremenda que me hace pensar seriamente en abandonar, estoy mojado, tengo frío (la temperatura bajó de 24º a 17º en un momento) y empiezo a estar cansado, pero giro en Llavaneres y veo que al final no hay nubes, entonces recapacito y me digo, si en Calella llueve lo dejas, si no sigues.
Y se hizo el milagro, en Calella no llueve, hace sol y un poco mas de calor. Cojo los calcetines de emergencia y a correr.
La primera vuelta me siento muy bien y la hago en menos de 45 mins, voy bien, solo quedan 3 vueltas.
En la segunda me sigo encontrando bien, y al mirar el crono de meta veo que el paso por media maratón lo hago en 1 h y 31 mins, entonces me flipo y pienso que puedo bajar de 3 horas, supongo que fue el cansancio que hacía que el riego no llegase bien al cerebro.
La tercera empieza a ser muy pesada, una rodilla empieza a dar por saco por los kilometros que llevan las piernas, y empieza a aparecer el fantasma del abandono, pero ver que pasas del km 30 anima bastante, no he llegado hasta aquí para dejarlo ahora.
La cuarta ya es supervivencia, pasar por todos los avituallamientos andando para comer plátanos y tomar isotónica. Entonces al girar en Pineda pienso, esto ya está hecho, me dejo llevar con un ritmo mas tranquilo y voy pasando kilómetros hasta llegar al 40 que se me empiezan los calambres en una pierna, paro para estirar un poco y sigo otros 300 mts y otra vez, vuelvo a estirar y otra vez a correr, paso por el 41 y ya veo la carpa, ahora si, voy a ser Ironman, llego al 42 y ya veo las gradas, entro en la alfombra roja y veo a los compis del equipo y al girar, sorpresón, mi hija salta la valla y me da un abrazo, entonces le digo:
Para, para, ya he corrido bastante hoy, ahora voy a disfrutar.
Veo a mi mujer, le envío un beso (por los meses que le he dado con mi locura, pobre, es una santa) y me encamino hacia el arco, con una sensación indescriptible de felicidad, calma y el trabajo hecho.
Un beso a mi hija, uno al cielo para mi padre, y un abrazo para el sensei, que nada más pasar la meta me da un abrazo y me dice que soy un bestia, que vaya tiempazo, y me lo dice él, un crack del triatlón.
Y esto es mas o menos lo que viví y sentí en la challenge, que como le dije a una persona hace dos años, yo era capaz de hacerla.
Un abrazo a todos los miembros del equipo, pero sin que nadie se enfade, agradecer de manera especial la ayuda a Xavi Sierra y Alberto por los entrenos compartidos y sus consejos y ayudas.
Y como es lógico a MIquel y Bernat, por ser unos grandes profesionales y ayudarnos a mejorar dia a dia.
No se podré hacer otra Ironman, pero si se que ninguna será tan especial como esta.
Challenge Vitoria: Crónica de una muerte anunciada...by David
...Ja quan em vaig apuntar a aquesta prova sabia que el sector de la bici no m'afavoriria gaire; 180km de perfil pla (ple de "tobogans" i "repechones") que no et permet parar de pedelejar en 6 hores....uuf. Jo al menys, prefereixo fer algún port de muntanya per trencar el ritme i dscansar les cames durant la baixada.
En fi, quan dissabte vam anar al boxes a deixar la bici, jo només veia Blancharts per tot arreu; pallos amb cabres , roda lenticular i casc aerodinamic...aixo si, el culotte el portàven més pujadet...?? . Jo pensava, nen on t'has fotut....
Diumenge a les 6h ja ens esperava un autocar al hotel per apropar els triatletes al parc de Landa, una zona preciosa als afores de Vitoria on hi ha un llac per fer la natació i la T1. Després la T2 la fas al centre historic de Vitora per acabar corrents al voltant de la ciutat.
SWIM (1h04m): Prou satisfet. Vaig començar desviant-me lleugerent del trassat fins quedar enredat amb unes arrels marines (no és conya), pero només va ser un petit ensurt.. Després mica en mica vaig anar agafant un bon ritme...
BIKE (5h51m): Horrorós!!! Circuit de gairabé 3 voltes amb un vent de collons...als 20 km ja volia abandonar!! No vaig gaudir en absolut!!! ...I jo pensava...menys mal que a Lanzarote no fa vent, juuuuuaaas! El que ens espera...
Ah, una sorpresa... pujant un de tants "repechons" en mig d'un poble hi havia un grup animant, doncs bé, quan m'apropo resulta que un d'ells era el gran Eneko Llanos... subidón, i aguantar fins el final.
Després arribant en bici a la T2 en ple centre de Vitoria, et trobes un ambient acollonant on es crea un passadis ple de gent animant-te sense parar...doncs bé, a uns 5 mts de baixar de la bici se'm creua un nen sense mirar i encara no se com no ens vam matar. La Mònica era allà i diu que es van sentir els mateixos crits de terror que quan un toro està a punt de pillar a un torero... Vaig baixar de la bici blanc!
RUN (3h41m): 4 voltes a un circuit urbà no del tot pla, pero amb un gran ambient....m'ho vaig passar teta! Volia baixar de 3h30min pero suposo que vaig pagar l'esforç de la bici. Entre la calor i el cansament vaig haver de parar a tots els avituallaments...i això al final penalitza (ho sento sensei),
Total: 10h41min. / Class. Grup edat 35 a 39 anys = pos. 28 de 129 / Class. Total = pos. aprox. 105 d'uns 500.
Conclusió; aqui a Vitoria no em tornaran a veure el pèl pujat a una bici!!!
Fins aviat i bones vacances a tots!!!!
Resultats
David Cañada, Tot un Ironman
David Canñada s’ha convertit en el primer integrant de l’equip SBR en acabar un Ironman. I ho ha fet en un dels més prestigiosos del món, el de Niça. La prova que Marcel Zamora ha guanyat en 4 edicions i la que havia de portar a Amstrong de nou a França. Aquesta vegada però cap dels dos van ser a la ciutat del de la costa francesa.
El triatleta de l’SBR va arribar a Niça amb un objectiu: gaudir de la primera experiència IRONMAN. Si podia baixar de les 11 h molt millor. No era una fita fàcil i menys en una prova tant exigent com la de la ciutat francesa amb un recorregut de bici força dur amb 1.900 metres de desnivell. La calor d’aquests dies encara volia donar un plus de patiment als atletes, doncs es presentava una cursa a peu amb més de 30º per recórrer els 42.190m finals. Un motiu de confiança: un mes abans el test de la Half Challenge de Calella li havia sortir rodó, baixant de les 4h 40’.

